Culturalmente los corridos, así conocidos en México, son canciones que relatan hechos históricos o acciones heroicas de alguna persona. Es parte de la música popular mexicana que tuvo su época de auge durante el periodo revolucionario. Corridos dedicados a figuras como Francisco Villa, Emiliano Zapata, los corridos de Chihuahua, de Torreón o de la toma Zacatecas, eran formas folclóricas de narrar los hechos de esa etapa histórica de México.

Son pues parte del folclore mexicano muy característico y distinguido. Y es por tanto, parte del legado cultural de México que claro, debe de preservarse en las futuras generaciones como parte de la identidad nacional, que además de canciones, son la narración histórica hecha una narración popular, es el relato de una parte de nuestra historia, podríamos decir que es el equivalente a lo que hacían los juglares en España o los bardos en la Europa Medieval.

Pero en la historia reciente, dentro de la llamada “música popular mexicana” un “género” que ha venido a desvirtuar la tradición de los corridos. Me refiero al “narcocorrido”; narraciones que mas que contar una historia, parecieran el ego de ciertas personas hecho música. Esos “narcorridos”, se han hecho parte de la música popular, aceptada por un amplio sector de la población, donde pareciera que el trafico y el asesinato son acciones dignas de enaltecer y festejarse.Y lo que es por todos conocido, muchos de ellos, la mayoría e inclusive, podríamos pensar en la totalidad de los narcocorridos, son mandados a hacer personalmente por aquellos de quienes se hablará en la que será la canción.

Es por eso, que mucha gente crece con la idea que “el dinero fácil es lo de hoy”.Aquí entra una cuestión muy importante, la educación. En un pueblo ignorante, la manipulación es la principal arma de un gobierno, en este caso, la falta de educación, ausencia de valores, etc, hacen propensos a que niños y jóvenes vean con aceptación estas practicas criminales enaltecidas en canciones.

podríamos decir que, lo queramos o no, el narcocorrido ya es parte de la música popular y parte del folclore mexicano, no por que en esencia sea bueno, sino por la aceptación que tiene por un amplio sector de la población.

Esa es pues la diferencia entre un corrido y un narcocorrido, la finalidad; el primero, cuenta hazañas, gestas heroicas, lugares, hechos históricos, la historia, el día a día; el ultimo, el ego, la aceptación de lo ilegal y la apología del crimen.

 

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