Es increíble como el mexicano es tan predecible, transparente y manipulable. Maldito sea el momento que dejamos que otras personas pensaran por nosotros, que decir, que pensar, que opinar, cómo y cuándo. Lo peor, que quienes lo hacen son personas sin la más mínima autoridad moral o política.

Y saber controlar al pueblo es mantener el poder. Recientemente, la decisión de una televisora (TV Azteca) de transmitir un partido a la misma hora que el debate, y la decisión de las dos televisoras más influyentes del país (Azteca/Televisa) de no transmitir el debate en sus principales canales es una muestra del control mediático y la imposición de gobernantes, que con esta acción se hace más que obvia.

Es bastante claro que el mexicano tiene una gran afición por el futbol, personalmente no le veo nada de malo como deporte, mantener una afición sana a algún equipo no le hace daño a nadie, pero en estos tiempos todo es negocio, y el deporte no es excepción. Pero fuera del negocio, estamos viendo como también se convirtió en una artimaña electoral; al menos no recuerdo yo algún caso donde se utilizara el deporte como una artimaña política para esconder la incapacidad intelectual de un candidato, ya evidenciada en la FIL de Guadalajara. Y ya no solo eso, esta la más reciente pifia donde, EPN declino una invitación de Carmen Aristegui a su programa para sostener un debate con los demás candidatos, incluso, esa negativa ni siquiera enviada por él, sino por su coordinador de campaña Luis Videgaray. La estrategia es clara, no hablar sin teleprompter, no debatir sin libreto y no contestar preguntar sin antes conocerlas de antemano.

Ojala que el mexicano se dé cuenta que, si de prioridades se trata, antes que un partido de futbol, está el futuro de su país. Es nuestro derecho conocer las propuestas de los candidatos, compararlas y usar este ejercicio (el debate) como herramienta para tomar una decisión el próximo 1 de Julio. El futbol como artimaña electoral pudiera resultar efectiva.

Y de esto podemos destacar ciertos aspectos a considerar.

a) La ciudadanía en general debiera sentirse ofendida ante este trato de “ignorantes y manipulables” por parte de los “medios de comunicación”

b) Que con esta acción se hace obvio (o más obvio) la parcialidad de los medios y la clara preferencia por el abanderado del PRI-PVEM, así como la clara intención de no mostrarlo como una político, intelectualmente incapaz de proponer y dar soluciones concretas, cuando el discurso que maneja es la clara demagogia priista, y el rodeo a una misma idea varias veces “hablar mucho y decir nada”.

c) Que el hecho de usar el deporte como una estrategia de campaña claramente parcial demuestra la percepción que tienen los dueños de los medios respecto al público (motivo para que el público se sienta ofendido).

d) La pregunta lógica ¿Cómo piensa actuar el IFE respecto a esto? o más bien ¿Piensa actuar el IFE respecto a este asunto?

e) La pregunta infame que bien podría contestarse por si sola ¿Cambiarán Salinas Pliego y la FEMEXFUT el horario del partido para dejar solo el espacio para transmitir el debate?

Lo que sí es claro, la campaña patrocinada por los medios a Enrique Peña Nieto entra a una fase de descaro increíble en la cual, decir que ellos no apoyan a nadie y son “neutrales” es más que mentiroso, es ser cínicos. Que las televisoras no decidan por nosotros, que nosotros decidamos es nuestro derecho y respetar esa decisión su obligación.

 

 

 

 

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