Pues sí, hoy fue el segundo debate presidencial.

Me agrado ver que hubo mayores propuestas (aunque por ejemplo EPN copiaba a AMLO y Quadri traía algunas ideas muy disparatadas) JVM definitivamente, la gran perdedora del debate.

Pero sin duda, dentro de las muchas cosas que me llamaron la atención fue una propuesta del candidato del PANAL (léase el partido de Elba Esther). Un TLC con China, si así como lo escuchamos. Un tratado con ese gigante económico perteneciente al famoso BRIC, que exporta tecnología, y tiene una economía ascendente.

Veamos a lo que nos han llevados los famosos TLC.

Durante el gobierno salinista se firmo el famoso TLC de América del norte, los países firmantes, México-EUA-Canadá. Se le hizo ver al pueblo que íbamos a crecer económicamente, que era el paso al progreso y la modernidad. Pero ¿Qué tenía México para ofrecer a los dos vecinos del norte? Tecnología, definitivamente no, éramos y somos un país que vive en el atraso. El agro mexicano se encuentra estancado por no decir muerto, tenemos un rezago tecnológico que a lo que aspiramos es a importar tecnología, no producimos lo suficiente y los insumos faltantes los traemos del extranjero.

El libre mercado dio paso a la desigualdad de competencia y por lo tanto, a que empresas extranjeras arrasaran con el mercado interno mexicano. No es que estemos en contra de la competencia con países del extranjero, pero estamos en contra de una competencia en condiciones desiguales.

Ahora, Gabriel Quadri, propone un TLC con China, una de las grandes potencias económicas de la actualidad. Uno podría pensar que tratar con el país oriental traería grandes beneficios a México, por el intercambio tecnológico, comercial, cultural, etc, pero teniendo en cuenta el poderío económico de esa nación, podemos decir, en términos coloquiales “nos comerán vivos”.

El retraso actual de México se debe, en buena medida a los TLC (como el ya antes mencionado). EUA y Canadá, potencias económicas y tecnológicas compitiendo contra un país que su principal producto de exportación no es le petróleo, sino mano de obra barata y lo que mejor puede ofrecer son recursos naturales para su explotación irracional.

Y es que la situación de México no ha cambiado nada en casi 25 años. Solo podemos ofrecer nuestros recursos naturales, explotación en otras palabras, carestía de recursos como el agua, hidrocarburos, etc., necesarios para el desarrollo económico y social del país. Y es cierto lo mencionado por el candidato de las izquierdas, parafraseándolo “Antes de pensar en otro TLC primero debemos producir para poder exportar, los TLC no son la panacea”.

Entonces, que podemos concluir; Un TLC con China es por decirlo menos, un disparate. Lo que el país necesita son propuestas bien aterrizadas, no inventos productos de las políticas neoliberales que representan los partidos de la derecha mexicana. Antes de pensar en exportar, debemos pensar en cómo producir, primero, para el país.

 

 

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