Aquí estamos, nuevamente después de mucho sin entrar. Tuve que ausentarme por cuestiones escolares ya finiquitadas, afortunadamente con buenos resultados. También agradecer a las personas que entran a este blog y leer algunos de los artículos aquí expuestos. Gracias a ustedes en estos poco más de 6 meses de existencia ya tenemos más de 2000 visitas.

Haciendo esta acotación, pasemos al tema de esta entrada. Hablaremos muy superficialmente y en proximas entradas profundizaremos más en el tema.

Como todos sabemos, en la actualidad, el ser humano tiene que lidiar con grandes problemas que afectan su propia supervivencia. Entre todos esos problemas, las infecciones por microorganismos actualmente están experimentando un incremento en la frecuencia con la que se dan; y probablemente, varios de los factores que inciden en este incremento sean el abuso de los antibióticos y la resistencia que generan los microorganismos.

Como sabemos, los antibióticos son las sustancias orientadas a combatir agentes patógenos, como bacterias (principalmente), protozoarios, hongos, etc. Pero Desde el descubrimiento de la penicilina por Fleming y su posterior obtención purificada por Chain, la población en general comenzó un uso excesivo de estos medicamentos; sustancias como macrólidos, aminoglucósidos, cefalosporinas, penicilinas, etc., fueron utilizados indiscriminadamente, cuando, en muchos de los casos el padecimiento no era atribuible a microorganismos y por la automedicación, sin previa consulta y diagnostico médico.

Como consecuencia, en los últimos 20 años, se ha demostrado mediante estudios, que los microorganismos, principalmente las bacterias, han desarrollado mecanismos, químicos, físico, genéticos, etc., de resistencia a estas sustancias.
Esto por consiguiente, ha provocado que el porcentaje de efectividad se vea disminuido y que un número cada vez mayor de cepas bacterianas, presenten resistencia a uno o a varios fármacos.

El hecho que existan una gran variedad de cepas bacterianas resistentes y multiresistentes a antibióticos representa un gran factor de riesgo en los nosocomios, principalmente en el área de neonatos. Pacientes oncológicos, quemados, inmunodeprimidos, neonatos, son los principales grupos de riesgo en unidades hospitalarias, debido a: su alto riesgo a contraer infecciones bacterianas debido a su estado de inmunoincompetencia (defensas bajas) y sobre todo y lo más riesgoso, que el agente patógeno que los infecte sea un microorganismo resistente o multiresistente.

La resistencia bacteriana genera que el espectro de antibióticos eficaces se vea disminuido, los tratamientos que aun resulten efectivos sean más agresivos, un mayor periodo de internamiento y el riesgo que la enfermedad tome un curso fulminante debido a los altos índices de resistencia que puedan presentar los patógenos.

Solo hasta hace algunos años, en México se implementaron medidas, como la expedición de antibióticos única y exclusivamente con receta médica, pero esto no resulta suficiente. Actividades primarias como la ganadería (vacuno, porcino) utilizan antibióticos en las dietas de los animales, lo cual es otro factor para la generación de resistencia bacteriana.

Las investigaciones para combatir, al patógeno están orientadas a buscar sustancias que ayuden a suprimir los mecanismos de resistencia bacteriana (bombas de eflujo, plásmidos, inactivación enzimática, etc.), de los cuales, algunos extractos de plantas como Rus coriaria han demostrado tener efectividad, suprimiendo las bombas de eflujo de las bacterias.

Si bien es cierto, que las personas dedicadas al campo de la farmacéutica están trabajando para innovar tratamientos antibióticos, también es cierto que la generación de resistencia de las bacterias se está incrementando a un ritmo más acelerado, lo que para muchos científicos resulta preocupante.

 

 

 

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