¡Maldita necedad! Querer mirarte en ellas,

en los rostros de cada mujer en mi camino,

en mi anhelo de olvidarte, mis ansias por borrarte .

He querido mancillar los momentos, he fingido que no me has dolido,

pretendí ser fuerte, simule seguir con mi camino,

pero aun sigues vigente,  aun sigues presente

me asegure con una cuerda al pasado, y decidí anclarme en tu recuerdo,

es duro darse cuenta, que solo he andado en círculos.

Quise comenzar a odiarte, a condenar tu imagen con mi desprecio,

no me preguntes que logre, porque así como no pude seguir mi camino,

odiarte no me fue difícil, me fue imposible, despreciarte,

ni siquiera me atreví a intentarlo, no me falto valor, me falto dejar de amarte,

y debo confesarte, frente a ti, muchas veces me falto el valor, valor para callarme

que te amé, que te amo, valor para decirte adiós, y solo atinar a decirte que te

amo.

Es difícil vivir  extrañándote y viviendo del anhelo de tenerte, del deseo

de verte; es difícil ver rostros y que ninguno sea el tuyo, difícil cargar con tu

ausencia, difícil resignarme a perderte.

 

 

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