Comenzando una nueva sección, “Enseñanzas de mi padre” son básicamente todo el aprendizaje de estos casi 25 años de vida que mi papá me ha legado, ya sea por medio del ejemplo y/o por las platicas de padre-hijo.

La primera historia la titularé “Caminos separados”. Todo esto viene ya que en fechas recientes, muchas cosas que solía platicar con mi papá hace algunos años, las estoy viviendo y puedo decir “tiene razón”. Es una experiencia, si bien nostálgica, es parte de la vida, crecer como personas.

Recuerdo mi último año de preparatoria, 2007, yo preparándome para iniciar mi etapa universitaria, el nervio de iniciar la última etapa como estudiante, donde equivocarse aun estaba permitido, donde todo es “ensayo-error”. Una de esas charlas que tuve con mi papá fue respecto a lo que sería mi elección para mi futura vida como profesionista. Por un lado, el deseo de convertirme en químico, por otro lado, el sentimiento de hermandad que se forma con los amigos. Platicaba con mi papá sobre el dilema (en ese entonces) al que me enfrentaba, si seguir mis convicciones o elegir una carrera, que si bien, también era sobre química, no me llenaba tanto y elegirla solo porque “allí seguiría viendo a mis amigos” y amigos no solo de la prepa, sino de amigos que conozco desde años, algunos de toda la vida.

Al plantear esta situación mi papá me planteo su experiencia  “La carrera que tu elijas será el futuro que quieras para ti, si vas a hacer lo que te gusta o si vas a elegir otra carrera solo para ver a tus amigos. Sé que tú y tus amigos son muy cercanos, y es obvio que te de ese sentimiento de seguir viéndolos, pero en un futuro, conforme pase el tiempo cada quien va a tomar caminos separados, a mí ya me pasó, mis amigos del barrio, crecí con ellos, nos divertíamos, nos íbamos de fiesta, amigos de muchos años, que nos conocíamos desde niños, pero llegó un momento en el que cada quien tuvo que decidir, y cada quien tomo su rumbo, unos se fueron de la ciudad, otros siguieron aquí pero se perdió el contacto, no porque quisiéramos, sino porque así es, con los años y la madures, uno tiene que ver qué es lo que quiere, y eso implica a veces separar los caminos, tengo amigos, grandes amigos que tengo más de 20 años que no los veo, ¿Qué si me gustaría verlos? ¡Claro! pero ellos ahora ya tienen sus compromisos, su familia, su trabajo, ellos hicieron su vida, así me paso a mí, así te puede pasar a ti, tú y tus amigos crecerán y veras como cada quien agarra pa’ su lado, y eso es completamente normal. Ahorita que puedes, disfruta el tiempo que pases con ellos, diviértanse, gocen su juventud, porque después no tendrán el tiempo que tienen ahora. No tengas miedo de tomar tu decisión. Así es la vida, por “desgracia”, pero todo eso que pasen, se queda, son tus recuerdos, y algún día que se vuelvan a ver, se verán con gusto, que no te gane ese sentimentalismo, ya tienes que empezar a ver, no por los demás, sino por tú”

Y bien, ahora, ya 6 años después de esas platicas veo como mi papá tenía y aun tiene razón, ahora veo, con sentimientos encontrados de felicidad porque mis amigos están encontrando su camino que los va a llevar a conseguir algo mejor y la nostalgia que ahora cada quien está tomando su rumbo. Ya varios de mis amigos si bien aún tenemos el contacto, algunos ya no están en la ciudad, otros tenemos planes también de irnos a buscar algo mejor, y lo quiera o no, es algo que tiene que pasar, seguir cada quien nuestros caminos, crecer como personas, realizar nuestros planes aunque ello implique sacrificar ciertas cosas, momentos, experiencias. Ahora que veo como mis amigos y yo tomamos nuestros rumbos tengo tan presentes esas palabras de mi papá.

Crecer es difícil, pero así es la vida, pero al final siempre queda todo eso, los recuerdos, los buenos momentos, las experiencias y la esperanza que, a lo largo del camino o al final del mismo volveremos a coincidir.

Buena suerte a mis amigos, a mis hermanos, a la familia que yo escogí .

“Los amigos son la familia que nosotros escogemos”

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