Cuando hablamos de reconstrucción del patrimonio histórico, lo primero que se nos pudiera venir a la mente es la Europa de las post-guerra. Países como Polonia cuya capital, Varsovia, fue la ciudad más destruida durante la SGM, donde se estima que alrededor del 80% de sus inmuebles históricos se perdieron a causa de los constantes bombardeos y enfrentamientos, los cuales fueron reconstruidos posteriormente e incluso, la UNESCO inscribió al Barrio histórico de Varsovia como Patrimonio de la humanidad. Este ejemplo es solo para tomar una referencia de que recuperar el patrimonio històrico es posible, incluso, en condiciones tan adversas

Guardando todas las proporciones, puesto que dimensionando la naturaleza y magnitud de los eventos no es posible establecer un punto de comparaciòn ni siquiera remotamente cercano, si podemos hacer el señalamiento que recuperar el patrimonio històrico debería ser prioritario.

En un contexto mas cercano, cuando hablamos de la ciudad de Torreòn y los fenómenos sociales y económicos que llevaron al centro histórico de la ciudad a una espiral de debacle caracterizada por la destrucciòn indiscriminada de grandes edificaciones que fueron fieles testigos y pruebas irrefutables de la bonanza que caracterizaron a la ciudad de Torreòn durante la mayor parte del siglo XX, sobre todo a inicios del mismo así como de su importancia econòmica, industrial e incluso, durante la Revolución, militar.

Muchos de estos edificios fueron muestras claras de una gran variedad de estilos que ayudaron a que Torreòn recibiera el mote de «La Perla de la Laguna». Edificios como el hotel San Carlos, el Teatro Princesa, el Hotel Sterneau, El Hotel Paris, el Edificio Lack, el Hotel Iberia o el que es posiblemente el edificio más bello que haya existido en la Comarca lagunera, el banco de Mèxico-Londres, le dieron a Torreòn un prestigio tal, que existen algunos relatos de personas que quedaban maravilladas con la gran y progresista ciudad.

Pero es en la década de los 50`s, cuando empieza una destrucciòn desmedida de muchos de estos edificios; para finales de la década de los 60’s, edificios como El banco de Mèxico-Londres, EL Hotel Iberia, el edificio Lack, el Banco de Coahuila entre algunos otros habían sido demolidos para dar lugar a otras construcciones mucho más sobrias y frias sin ningún valor arquitectónico apreciable y que sin duda le cambió el rostro al centro histórico de la ciudad.

En la actualidad es posible apreciar el detrimento de este sector de la ciudad, pero también es cierto, que la administraciòn municipal actual, a diferencia de sus antecesoras, se ha mostrado más sensible y se ha preocupado por realizar tareas de conservación y restauraciòn de edificio históricos (aun con algunos errores que tambien proximamente hablaremos de ellos). Parecería, aun asi, que recuperar esas viejas edificaciones es un imposible. Pero la historia nuevamente nos demuestra que eso no es del todo correcto.

No tenemos que viajar hasta Varsovia o Berlín para tener un ejemplo tangible sobre labores de reconstrucción de inmuebles históricos; solo hace falta viajar más cerca, a aproximadamente 250 km rumbo suroeste, a la capital del estado de Durango, Victoria de Durango para apreciar esto.

A contra esquina de la Catedral Basílica Menor de Durango, exactamente en la esquina de Av. Constituciòn y C. 20 de Noviembre se encuentra la antigua sede del Banco de Durango. Un edificio muy bello, el cual fue demolido cerca del año 1958 para dar lugar al Banco de Comercio que posteriormente fue un Bancomer; así es, ciertamente lo que se aprecia en esa esquina es un edificio que a principios del siglo XXI fue reconstruido, al menos en su fachada. Es un edificio que para quienes hemos tenido la oportunidad de visitar esa ciudad, podemos apreciar que estéticamente es una joya, la cual, el gobierno de esa entidad y de ese municipio tuvo a bien recuperar.

En Torreòn, un programa de rescate del centro històrico que abarcara la reconstrucciòn de esos edificios sería un gran impulso para la reactivaciòn economía del primer y segundo cuadro de la ciudad. Si pudiéramos fijar un ejemplo análogo en Torreòn, sin duda tendríamos que citar al Banco de Mèxico-Londres, pero así también podríamos citar otros ejemplos, como la histórica sede del Banco de Coahuila en Torreòn, El Banco Nacional, El Edificio Lack, el edificio Dingler, EL Teatro Princesa, el teatro Royal, el Hotel Barcelona, los Almacenes García, almacenes Bochneau y un largo etcétera, que por cuestiones de espacio no me extenderé.

Se hace patente, que una ciudad como Torreòn, la ciudad que fue tomada por los revolucionarios en 4 ocasiones, la ciudad donde se firmaron los Pactos de Torreòn, la ciudad que fue el orgullo del porfiriato, la ciudad desde la cual el Presidente Làzaro Cárdenas anunció el reparto agrario, merece recuperar su patrimonio y que incluso, además de recuperar la parte histórica, estamos hablando de recuperar la identidad de una ciudad que, así como las personas de las distintas etnias que vinieron a fundar Torreòn, sus muestras arquitectónicas muestran un crisol de estilos arquitectónicos que hacen del centro històrico de Torreòn, tal vez, el centro histórico más ecléctico y diverso del paìs; un centro histórico que a diferencia del de las grandes capitales como CDMX, Guadalajara, Quèretaro, SLP, etc, no se caracteriza por un estilo colonial, sino por un estilo más internacional que abarcò desde el art decò, art nouveau, bizantino, morisco, mudéjar, neogótico, neocolonial, vernáculo, neo renacentista español, etc.

¿Debemos reconocer el esfuerzo hecho por la presente administraciòn en términos del rescate de algunos edificios históricos? si, definitivamente; ¿Debemos darnos por satisfechos?, la respuesta rotunda es no. Sin duda debemos seguir exigiendo programas de rescate de edificios históricos que aún permanecen en pie; edificios como el Hotel Salvador o el Edificio Màlaga son aún asignatura pendiente, pero también no se nos debe olvidar que es justo y no es para nada descabellado, somos los descendientes de muchos grupos étnicos que forjaron el destino y la identidad de Torreòn, somos una sociedad tan variopinta como su arquitectura, exigir que en planes futuros, se incluya reconstruir esos viejos e imponentes testigos mudos de la pujante e històrica ciudad de Torreòn, de la «Perla de la Laguna»