La historia de la humanidad es una colección de claro-oscuros que deben analizarse de manera objetiva teniendo un contexto del tiempo en el que cada evento ocurrió, los ¿qué?, ¿por qué? ¿cómo?, son preguntas clave para entender procesos históricos y los eventos asociados en su transcurso.

Este día, 15 de Mayo de 2021, se conmemoran 110 años de uno de esos eventos que deben de abordarse con suma cautela y sentido de la objetividad que nos permita establecer la verdad y poder avanzar como una sociedad que aun carga con ese doloroso, lamentable y deleznable acontecimiento, la matanza de los 303 chinos en Torreón. Hace ya algunos años, se abordó el tema a manera de relato breve sobre el contexto histórico en que se desarrollo y sus fatales consecuencias; pero en esta ocasión el abordaje es otro muy distinto, el de la reivindicación de una comunidad vilipendiada y agredida, la comunidad china de Torreón.

De manera breve, como ya se ha comentado previamente, el origen de Torreón esta cimentado, a diferencia de la mayoria de las ciudades coloniales de México, en un crisol de nacionalidades, lenguas y razas que forjaron a esta importante ciudad norteña; mexicanos, palestinos, libaneses, españoles, franceses, alemanes, ingleses, griegos, japoneses, chinos, etc., encontraron en esta tierra un lugar para establecerse y aprovechando las bondades que esta tierra ofrecia, progresar.

Pero entre estas comunidades, la comunidad china fue particularmente menospreciada, el progreso alcanzado por ellos fue, de acuerdo a muchos autores, motivo de envidias, que aunado al movimiento antichino surgido en EE.UU y que permeo en el México porfirista, tuvo como desenlace, la masacre de 303 personas de origen chino por parte de las tropas maderistas entre el 13 y el 15 de mayo de 1911, que bajo el mando de los generales Benjamín Argumedo y Calixto Contreras, azuzaron a sus tropas y a los torreonenses a atacar a los habitantes de origen chino por supuestamente apoyar a las tropas federales que defendían la ciudad de Torreón (de acuerdo a las investigaciones hechas por el gobierno chino y mexicano, estas aseveraciones eran falsas) durante los primeros días de Mayo de 1911.

Desde aquel entonces, hace 110 años, muchas leyendas negras han surgido al respecto, desde los que reivindican la afirmaciones de Benjamin Argumedo, pasando por la falsa idea que fue Francisco Villa el autor de estos hechos tan atroces. Y esto es precisamente lo que se debe de abordar en la discusión publica y en la reivindicación histórica, establecer los hechos tal cual fueron y no seguir dando credito al revisionismo historico de aquellos que pretenden crear una imagen distorcionada de los actores involucrados en estos hechos. Es también menester, mencionar que durante todo este tiempo, los gobienros federales desde aquel entonces, nunca han desagraviado a la población china establecida en Mpexico y que sufrio de estos actos de lesa humanidad, ni se indeminzo a los sobrevivientes, ni se ha pedido perdon por estos actos, salvo un acto a nivel local durante la administración del entonces presidente municipal José Ángel Pérez Hernández.

Es por ello, que el acto de desagravio que el próximo lunes 17 de Mayo, ofrecerá el C. Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en esta ciudad de Torreón, Coahuila resulta significativa y por su puesto, histórica. Aún, y pese al mal gusto de muchos (o podemos llamarle ignorancia, incluso mezquindad) por considerar que «el pasado ya no importa, solo importa el presente», este acto tiene dimensiones muy amplias que abarca y que no solo una cuestión de política, es revindicar, reivindicar a un segmento poblacional que fue agredido y humillado por el solo hecho de su raza y la envidia ante el florecimiento de una comunidad ya establecida en la progresista Torreón, es reivindicar a aquellos que defendieron, incluso con su vida a los ciudadanos chinos, aquellos que su sentido común y de la mas elemental humanidad les hizo hacer frente a los autores de esta masacre; también, este acto nos pondrá de frente ante un episodio histórico que que ahora, adquiere la dimensión que por tantos años se le negó y que sin duda alguna es una mancha en nuestra historia y del cual, por mucho tiempo se omitió hablar, pero que es necesaria para deshacer mitos y hablar de certezas y verdades, que, aunque es cierto que la tenacidad, la cultura del trabajo, el emprendimiento y en muchas ocasiones, el heroísmo de sus habitantes forjaron esta ciudad y mas recientemente, que la hospitalidad y la apertura y amabilidad de los laguneros sean motivo de orgullo, se debe admitir que la historia de nuestra ciudad, como la de muchas otras ciudades, regiones y paises, también tiene sus episodios oscuros, errores, omisiones, transgresiones, que deben ser reconocidos y aceptar que no todo en la historia de Torreón es una historia idílica ni romántica; pero no basta con eso, también es primordial asegurarse que esos errores cometidos en el pasado no se volverán a repetir.

Seamos claros, los agravios cometidos, no fueron obra de nosotros, no fuimos los torreonenses ni laguneros actuales los que cometimos tan atroces actos, no somos responsables por los actos de nuestros antepasados, pero si lo somos de las consecuencias que puede acarrear ignorar el acontecimiento. Los crímenes de odio están, lamentablemente, tan vigentes hoy como hace 110 años y es por ello que este acto de desagravio resulta tan importante. Este acto, no es un juicio contra los torreonenses, no tiene el fin de que nosotros aceptemos la culpa de un crimen que no cometimos, pero que fue cometido por nuestros antepasados hace 110 años, este acto es mas profundo y de dimensiones humanitarias, es reconocer que un hecho como el acontecido hace 110 años aun repercute en la actualidad, es reconciliarnos con ese pasado para poder avanzar al futuro con la idea renovada de que el odio nunca es la respuesta y que bajo esa premisa, se deben sentar los nuevos cimientos de esta ciudad y recuperar la idea primigenia por la cual, mexicanos, chinos, libaneses, palestinos, españoles, estadounidenses, franceses, alemanes, etc., vinieron a este lugar del mundo, la idea de una ciudad progresista y de oportunidades.