Templo Metodista de San Pablo

Cuando hablamos del Torreón, es imposible no mencionar el deterioro que ha sufrido, al menos, los últimos 50 o 60 años. Es increíble pensar que la que fuera una de las 5 ciudades mas importantes durante el porfiriato, una de las ciudades estrategicas durante la Revolución y una de las ciudades con mayor dinamismo económico de México durante la mayor parte del siglo XX, con edificaciones dignas de las grandes capitales coloniales de México, este hoy en día en un estado de deterioro.

Banco Chino de Torreón

Y es que si nos damos una vuelta por el centro histórico, si de algo (ademas del deterioro) nos podemos dar cuenta, es de los contrastes que hay en esta zona de la ciudad. Uno puede recorrer la Av. Presidente Carranza y la Av. Hidalgo, las cuales, y desde mi particular punto de vista, son las vialidades del centro de la ciudad mas descuidadas, con abundante contaminación visual, edificaciones abandonadas y una situación sanitaria que deberia preocuparnos; sin embargo, si tomamos ese viaje de poniente a oriente por la Av. Hidalgo, podemos notar edificios de muy bella arquitectura que «desentonan» con su entorno descuidado, sucio y en ciertos puntos, poco salubre: el Hotel Salvador, el edificio de la Suiza, Lo que queda del antiguo edificio de correos, incluso el edificio San Jorge, los hoteles Arriaga y Naves, sin pasar por alto el majestuoso Edificio Arocena, lo que aun se alcanza a distinguir de lo que fue «El puerto de Beirut» (Hidalgo y Acuña), etc; en la Av. Juárez, es imposible no impresionarnos con edificios como Casa Montaña, La La Iglesia de Guadalupe, el edificio de Fernando Doucet, el edificio eléctrico, y los monumentales Banco Chino, Casino de la Laguna, y Banco de La Laguna, el ecléctico Hotel Galicia y mas adelante, el edificio Vallina, el edificio Marcus, edificio Hidalgo; y así podríamos mencionar los distintos edificios que por su belleza arquitectónica resaltan en el primer cuadro de la ciudad: Casa Mudéjar, Edificio Monterrey, Casa García Rincón, Hotel Princesa, Banco de México, Hotel Elvira, Hotel Rio Nazas, La primer Presidencia de Torreón, Hotel Calvete, el Palacio Federal, Casa Aldape, Casa Castillo (Casa de Cantera), La Iglesia del Perpetuo Socorro, Templo Metodista de San Pablo, La Casa del Cerro (Casa Wulff) y la que es sin duda la joya de la corona, el teatro Isauro Martínez, entre muchos otros edificios, fincas y chalets.

Edificio de la Ferretería Simon Lack

A primera vista, este listado pudiera parecer impresionante pero ¿Si le dijera que existieron muchos mas edificios de gran belleza que impune e irresponsablemente o por descuidos fueron demolidos? Edificios como los hoteles Iberia o Barcelona, el Edificio Simon Lack, la Papelería Dingler, El hotel París, el Hotel Sterneau, el Banco de Coahuila, El Banco de México y Londres, El teatro Princesa, el Teatro Royal, La segunda presidencia de Torreón, EL Chalet de Lázaro de la Garza, Los Chalets Talamantes y Farías, El Hotel Colon, el Hotel San Carlos, EL Cine Modelo y la que es sin duda, la casa mas añorada por los torreonenses y en si, por todos los laguneros, La casa Morisca o también conocida como «La Alhambra» y muchos otros edificios que incluso, estando en el catalogo de edificios protegidos por el INAH/INBA fueron destruidos para dar paso a construcciones sin un mayor aporte visual y que no representan la historia y grandeza de esta ciudad.

Estos hechos han ocasionado que el centro de la ciudad luzca sucio, gris, casi sin identidad; el contraste es evidente. Ir por una calle del centro y apreciar un edificio monumental de principios de siglo, casonas de arquitectura vernácula en ladrillo y chalets de gran belleza y gran variedad de estilos, todo esto para que unos metros después, esa belleza quede «opacada» por un entorno lleno de anuncios poco o nada armoniosos en negocios, fincas estéticamente poco o nada llamativas, hasta descuidadas, y un buen numero de estacionamientos y lotes baldíos, todo esto; e el segundo cuadro de la ciudad, la situación no es completamente existiendo, eso si, una cantidad considerable de casas antiguas aun en pie, pero considerando también la demolición y/o modificación de casas y otras construcciones resultado de las omisiones y el abandono de los particulares y las autoridades.

Los «¿por qué?» son muchos, pero podemos citar 3 principales:

Banco de México y Londres
  1. Desinterés: La gente de Torreón desconoce en gran medida la historia de su ciudad, por lo cual, esas viejas fincas o esos edificios les resultan, en el mejor de los casos, indiferentes. Desconocen los procesos históricos que dieron forma a la ciudad (que no todos fueron idílicos) y sobretodo, desconocen lo importante que fue esta ciudad y como influyo para forjar en cierta medida el México que conocemos hoy.
  2. Progreso mal entendido: Queda claro que Torreón desde sus inicios finco su desarrollo en la inventiva, el emprendimiento y el desarrollo industrial, agrícola y ganadero, lo que se reflejo en gran medida en la majestuosidad de sus edificios, sin embargo, en algún momento, la gente entendió mal el progreso y lo confundió con el desapego de sus raíces, manifestandolo en una supuesta «modernización» de la ciudad, arrancando de raíz cualquier lazo con el pasado; fincas y edificios fueron alterados o destruidos en el proceso, que trajo como resultado el afeamiento del centro histórico y la perdida de su identidad.
  3. Corrupción e impunidad: Como ya se mencionó, muchos de los edificios destruidos en décadas pasadas estaban en los catálogos del INAH/INBA, pero esto no fue suficiente para que empresarios y políticos sin ningún escrúpulo decidieran demoler los históricos edificios; para muestra un ejemplo; la casa que perteneció al Gral. Carlos González Montes de Oca, ubicada en Av. Presidente Carranza y Zaragoza se encontraba en estos catálogos y fue destruida sin mas miramientos para construir una tienda de ropa y artículos para el hogar muy conocida; otros edificios que si bien, tal vez no se encontraban en este catalogó, pero si eran parte de esa identidad torreonense y que fueron destruidos para dar paso a tiendas comerciales son el Banco de México y Londres, la Ferrereteria Lack y el Hotel Iberia. Mucho de este deterioro se debe al actuar (o no actuar) de los gobiernos municipales. Las administraciones (sobretodo priistas que fueron quienes gobernaron de manera ininterrumpida hasta 1997) fueron omisos y/o cómplices. Nada les importó la historia de esos edificios y su estatus como símbolos de la ciudad. Incluso hoy, algunos particulares han tenido el descaro de seguir con este deterioro, mas recientemente la destrucción de una casa ubicada en Juárez y Bucareli, sin olvidar la ya de por si lamentable administración de Eduardo Olmos, quien permitió la destrucción de fincas antiguas para dar paso a la construcción de otros edificios como el caso de una finca ubicada en C. Acuña casi llegando a Blvd. Independencia, la destrucción del antiguo Colegio México, en Mariano López Ortiz y Av. Morelos o la destrucción de la Ostionería Boca de los Ríos, también fue durante la administración de Salomón Juan Marcos, quien permitió la destrucción de la casa Talamantes (Matamoros y Colón). Tan solo en esta administración panista de Jorge Zermeño, se permitió la destrucción, ademas de la casa de Juárez y Bucareli, de algunas fincas en el primer cuadro de la ciudad y donde el departamento de Urbanismo se vio muy permisivo para la destrucción de estas fincas.
Plaza de Armas de Torreón, acera sur: Banco de La Laguna-Casino de la Laguna-Banco Chino

Es por estas (y probablemente por muchas otras razones) que el centro histórico de la ciudad es un mar de contrastes que sin duda llama la atención a propios y extraños. Es extraño que una ciudad con una contaminación visual tan abundante y fincas poco llamativas, lotes baldíos y estacionamientos y gasolineras, podamos encontrar edificios, casas y chalets de una gran belleza, evidencia remanente de una grandeza de antaño y que ahora, es el fiel reflejo del abandono en que las autoridades locales y estatales tienen a esta ciudad. Es justo decir que la omisión que hacen, sobretodo los políticos que se encuentran en la capital le ha pasado factura a nuestro otrora, orgulloso centro histórico, pero también es necesario insistir en que la ciudadanía se debe involucrar mas en las acciones de conservación, exigiendo a las autoridades su intervención, exigiendo a los dueños de fincas acciones que permitan una mayor armonía visual. Es importante exigir de ser posible, recuperar algunos edificios para ampliar la oferta cultural de la ciudad, para incluso, empezar a dar soluciones al incremento de puestos ambulantes, otorgarles espacios dignos donde puedan desarrollar su actividad y que al mismo tiempo, el conjunto de estas acciones permitan la re-activación de la zona histórica y que dio origen a esta ciudad.