Administraciones municipales vienen, administraciones municipales se van, pero para todas, el centro histórico de Torreón parece no importar. Casi un mes ha pasado desde el cambio en la presidencia municipal, pero hasta ahora, poco se ha manifestado el actual alcalde, Román Alberto Cepeda en relación al centro histórico de la ciudad. Es preocupante puesto que el deterioro de esta importante zona de la ciudad es un problema que tiene mas de 30 o 40 años agravándose.

Demos el beneficio de la duda al alcalde puesto que en efecto, un mes es en si poco tiempo y veamos lo hecho hasta ahora, o lo acontecido durante las ultimas administraciones. Recapitulemos algunas acciones emprendidas por las administraciones pasadas en pro (o tal vez no) del centro histórico.

El ex-alcalde Jorge Zermeño, durante los 4 años que duraron sus funciones, emprendió una serie de acciones destinadas a mejorar la imagen del primer cuadro de la ciudad: Su plan consistió en el rescate de edificios históricos, interviniendolos para dale una mejor vista y en algunos casos, una nueva función, que si bien es cierto, algunas de estas obras no estuvieron exentas de criticas (Casa Mudéjar), hay que reconocer que hasta cierto punto, cumplió con sus objetivos, salvaguardar parte del patrimonio de la ciudad; La ya mencionada Casa Mudéjar, La antigua Presidencia municipal, La primaria Centenario, El Edificio Málaga, La antigua Torre de la fundición, La casa de Eduardo Guerra, La Casa Zarzar, la tintorería california, la Iglesia de La Sagrada familia, la iglesia de San Juan Bautista y la iglesia del Socorro, la intervención en el templo Metodista de San Pablo, el kiosco de la plaza de Armas o la Plaza Miguel Hidalgo en Blvd. Independencia, etc. También hay que reconocer que la anterior administración se encargo de aumentar el numero de edificaciones incorporadas al catálogo del INAH/INBAL, asegurando, de cierta forma, su futura preservación. Sin embargo, la administración del panista tuvo también evidentes errores que si se pueden considerar graves como lo fueron la demolición de una finca ubicada en Av. Hidalgo entre Colon y Degollado o la finca ubicada en Av. Juárez y Priv. Bucarelli, una finca ubicada en Matamoros y Treviño, los tres edificios ubicados en el CH de la ciudad, quedando estas acciones en la total impunidad y que terminaron por borrar parte de la historia de la ciudad. Del mismo modo, un edificio ubicado atrás del nuevo edificio de presidencia fue derribado bajo el argumento de que su estructura era ya inestable. Merece la pena mencionar que otro desacierto de la administración pasada fue que no hizo valer el reglamento del centro histórico en cuanto a la presencia de anuncios en las fachadas, lo cual es uno de los problemas que mas afecta la imagen del primer cuadro.

Durante la administración municipal de Miguel Riquelme, actual gobernador del estado, se iniciaron los trabajos de construcción del Teleférico de la ciudad y la «recuperación» de la fachada del Mercado Juárez (que hay que aclarar se hizo sin la asesoría del INAH/INBAL). Si bien es cierto, el teleférico ha tenido éxito, es imposible no señalar que el teleférico recorre un tramo del CH bastante descuidado y sucio: el argumento es que el teleférico es básicamente un complemento al complejo del Cristo del Cerro de las Noas, pero no se puede omitir que también, el trayecto debería ser parte del atractivo, como si lo es en ciudades como Zacatecas, Puebla o Durango; el teleférico de Torreón pudiera ser un atractivo de mayor impacto si las autoridades se ubieran preocupado y ocupado primero de mejorar la imagen urbana. También la administración de Riquelme anuncio con bombo y platillo hacer semi peatonal la Av. Morelos, la cual afirmaban que seria un plan para el rescate del CH, lo cual, en realidad, no lo fue; esta acción ha servido como detonante para una zona de antros, bares y restaurantes que si, ha venido a recuperar la actividad nocturna pero sin beneficiar a locatarios de negocios locales, siendo pues, un plan de acción insuficiente para lo que contemplaban hace años.

Llegamos a la caótica y desafortunada administración de Eduardo Olmos, en si poco que mencionar, salvo que durante su gobierno, ninguna acción relevante fue llevada a cabo, pero si es necesario decir, que fue el quien permitió que algunos edificios históricos, una finca de principios de siglo con arquitectura vernácula (ubicada en C. Acuña casi llegando a Blvd. Independencia), la casona que albergaba la ostionería Boca de los Ríos y el antiguo Colegio México fueran derribados. A su vez, fue en su administración (que coincidió en tiempo con los inicios del gobernador Rubén Moreira) el impulsor de la construcción de la «Plaza Mayor» de Torreón, y haciendo gala de su irresponsabilidad y clara ignorancia del valor histórico de la ciudad, permitió la destrucción de fincas históricas y del también histórico mercado «Francisco Villa» para el levantamiento del actual edificio de 8 pisos y la plancha de concreto que ahora existe.

El ex-panista José Angel Pérez Hernández, previamente propuso un plan para rescatar la imagen del CH, pero solo instalo el concreto hidráulico en algunas calles (y solo en algunos tramos), dejando las avenidas con asfalto que dejo a algunos sectores del centro sin uniformidad, afectando de nueva cuenta la imagen de la zona.

Podemos establecer algunos puntos importantes
1. En ninguno de los ejemplos anteriores, las administraciones municipales se han preocupado por establecer vínculos con comerciantes y dueños de fincas para generar un plan integral para la mejora y/o recuperación/reconstrucción de fachadas.
2. El reglamento del centro histórico en lo referente a los anuncios no es respetado por comerciantes pero las autoridades tampoco lo hacen valer.
3. La Dirección de Urbanismo de la ciudad ha sido omisa ante estos hechos permitiendo la demolición de fincas históricas a los particulares, dando a entender la poca o nula coordinación que tienen con la Dirección del Centro Histórico.
4. La poca visión/interés de las autoridades locales por salvaguardar la historia, belleza, historicidad e identidad de la ciudad.

No olvidemos también, que recientemente, el gobierno estatal y el gobierno municipal llevaron a cabo la construcción de un nuevo parque al poniente de la ciudad, donde se ubicaba la histórica Hilandera «La fe», que resaltaba por su arquitectura estilo mudéjar y que las autoridades de ambos niveles de gobierno, decidieron tumbar antes de buscar maneras de rescatar los restos de dicha edificación histórica, que mucho contribuyo al progreso de esta ciudad, dejando en evidencia el poco sentido de identidad y de responsabilidad social e histórica de las autoridades.

Hay que mencionar también, que afortunadamente no todo son malas noticias, recientemente se anuncio el rescate de la Casa Tueme en la Av. Morelos por parte de un particular y también es posible ver, que en algunos lugares, fincas antiguas están siendo rescatadas por sus dueños, aunque tristemente, estos casos parecen ser la excepción y no la regla. Por parte de la autoridades, existen aun muchos pendientes, tanto de la administración previa y de la actual, siendo el mas importante, a mi parecer, el rescate del antiguo Hotel Salvador, que hay que decirlo, ¡URGE! se establezca un plan para su rescate. Aunque, ademas de este, existen otros edificios que merecen también darle una nueva oportunidad: Edificio Marcus, Edificio Hidalgo, Edificio Valina, Antiguo Banco Algodonero, La finca que albergo el negocio de «El Combate» y edificios aledaños, etc.

Como cada inicio de administración municipal, la pregunta es la misma, ahora dirigida a Román Alberto Cepeda ¿Que acciones tiene planificadas el alcalde en turno para rescatar, mejorar y embellecer el primer cuadro de la ciudad? Pero dada la experiencia agregaría algunas mas: ¿Qué acciones esta dispuesto a emprender para evitar que privados sigan destruyendo el patrimonio histórico de la ciudad? ¿Se hará valer, por fin, el reglamento del centro histórico? ¿Habrá un dialogo con locatarios y dueños de fincas para generar un plan conjunto de rescate? ¿Se coordinara con el INAH/INBAL para futuras posibles acciones de rescate de edificios? ¿Se le dará continuidad al aumento de edificios en el catalogo INAH/INBAL? ¿Se promoverá la creación de nuevos espacios culturales?

La nueva administración debe ser clara en este y otros puntos concernientes al rescate del Centro Histórico de Torreón y tomar acciones al respecto, pero también, la sociedad torreonense debe permanecer vigilante y participativa. Es nuestro deber velar por la conservación de nuestra historia e identidad.