Cuando un pueblo conoce y reconoce su historia genera un sentimiento de arraigo y orgullo por su tierra lo que deviene en el respeto y cuidado del lugar que habita; ser conscientes del sitio donde estamos parados permite generar una visión a futuro que incluye la conservación de nuestras raíces y la forma en la que estas se hacen patentes como las manifestaciones culturales (gastronomía, música, baile) o los vestigios estructurales como la arquitectura propia del lugar.

Cuando observamos el caso torreonense, nos damos cuenta que la identidad de quienes somos oriundos de estas tierras se basa en una cultura del trabajo y del emprendimiento manifestado por los emporios empresariales originarios de aquí (LALA, Soriana, Cimaco), el clima adverso de la región y el deporte (Santos Laguna en futbol y Algodoneros del Unión Laguna en Beisbol que son los deportes mas practicados en esta zona) y hasta hace algunos años en el ramo agrícola, el símbolo por excelencia, el algodón, que si bien es cierto, son aspectos que pudiéramos considerar inherentes al torreonense (y al lagunero en general) ¿Son estos los únicos símbolos de identidad? La respuesta es un rotundo no; el torreonense ha olvidado al menos 3 aspectos que son los que cimentaron la sociedad y la ciudad que somos hoy y que son igual o mas importantes que los antes mencionados:

  1. El origen multicultural de Torreón
  2. La variedad arquitectónica que la ciudad mostró durante la primer mitad del siglo XX
  3. Su importancia como una de las plazas mas importantes durante la Revolución Mexicana

Es cierto que la cultura del emprendimiento y el esfuerzo también surgieron y se desarrollaron junto con la ciudad, el origen de nuestra ciudad ha sido olvidado.

Av. Hidalgo. de primer plano hacia atrás: «La ciudad de Paris», Banco de México y Londres, Banco Nacional, Edificio Arocena, Torre de Reloj del Mercado Juárez

El origen y desarrollo de la ciudad de Torreón es bastante peculiar; como sabemos, el origen de muchas ciudades mexicanas esta íntimamente ligado a un proceso de conquista-colonización española quienes llevaron a la población indígena principalmente tlaxcaltecas a colonizar las zonas al norte del valle de México (Zacatecas, San Luis Potosí, Puebla, Querétaro, etc.), pero a finales del siglo XIX durante el inicio del periodo conocido como Porfiriato, nuevas ciudades surgían debido a bonanza económica (muy limitada a hacendados, empresarios, banqueros, etc.,) y a la construcción de una red de vías férreas que llegaban a mas puntos de la república, uno de estos puntos fue el Rancho del Torreón, que en el lapso comprendido de 1883 a 1907 paso de 500 habitantes a 30 000 habitantes, esto debido a su privilegiada situación geográfica y la gran actividad industrial, bancaria y agrícola que aquí se desarrollaba en gran parte debida a la llegada de grupos de personas de diversas partes del país (Zacatecas, Durango, Chihuahua, Monterrey, SLP, Jalisco, etc.,) pero también al arribo de personas de distintas nacionalidades que ayudaron a darle forma a la ciudad (palestinos, libaneses, chinos, españoles, estadounidenses, alemanes, holandeses, franceses, griegos, japoneses, ingleses.) que arribaron a estas tierras para buscar oportunidades y el progreso que la ciudad porfiriana ofrecía y la cual supieron aprovechar dedicándose a diversas actividades como la industria, la agricultura, la ganadería, las finanzas, etc. Es justo decir pues, que a diferencia de las grandes ciudades virreinales de México cuyo origen es meramente español-indígena, la ciudad de Torreón surgió a partir de la convergencia de culturas distintas, manifestándose sobretodo en su arquitectura.

Banco chino, Casino de La Laguna y Banco de La Laguna

Era posible ver en la joven ciudad edificios de gran belleza que nos retrataban esa multiculturalidad: el Hotel Salvador y su estilo Victoriano, el chalet Wulff (Actual museo Casa del Cerro) y su estilo que nos remite a un estilo alemán, la casa mudéjar, la casa Lim con un estilo evidentemente oriental, el antiguo Banco de la Laguna, con un estilo ingles, el Casino de la Laguna, bello edificio neo renacentista, el neoclásico en el Banco de La Laguna, ya entrados en la época post revolucionario, el estilo ecléctico del edificio Arocena coronado con una imponente cúpula de estilo bizantino o el propio Teatro Isauro Martínez, joya de Torreón y la laguna con su estilo neo gótico, bizantino y morisco, la casa morisca o la casa Zarzar o el estilo vernáculo de casas y casonas que se encontraban en el centro de la ciudad que nos hablaban de una rica herencia cultural heredada de mexicanos y extranjeros y mas notorio aun, el estilo francés de la vialidad mas famosa y representativa del centro: La Calzada Colón.

Chalet de Lázaro de la Garza (derrumbada)

Todo esto, aunado a su situación geográfica y como nodo ferroviario que une norte-sur y este-oeste hizo que, al estallar la revolución mexicana en 1911, la ciudad de Torreón fuera una de las plazas mas importantes tanto para revolucionarios como para federales, siendo tomada 4 veces por los primeros en un lapso de 5 años; aquí, el General Francisco Villa realizó una de sus gestas militares mas recordadas y que le dio una mayor fama, la Toma de Torreón de 1914, reconociendo en la ciudad un sitio estratégico que al ser tomada le daría ventajas tácticas que posteriormente abonaría a conseguir la victoria para la causa revolucionaria.

Edificio «Simon Lack» (derrumbado)

Como ya se ha mencionado en este y otros espacios, la principal característica de Torreón es el eclecticismo de su centro histórico, la diversidad de estilos arquitectónicos que indudablemente reflejaban la abundante herencia cultural de las personas que llegaron a estas tierras; ese legado arquitectónico que bien pudo servir para promover e impulsar la vida cultural de la comunidad torreonense y lagunera y darle a la región una actividad económica que representara la diversificación económica de la ya de por si pujante ciudad: el turismo.

Tropas revolucionarias entrando en Torreón

Sin embargo, algo paso al iniciar la segunda mitad del siglo XX, se demolieron edificios de suma belleza y algunos otros de importancia histórica, faltando el respeto a esa herencia multicultural que nuestros antecesores nos heredaron, las gestas heroicas acontecidas aquí parece que poco importan al ciudadano torreonense en la actualidad y que hasta cierto punto, los hace tener poco apego por su ciudad, generando un descuido generalizado, que ha costado y sigue costando caro a la ciudad; gente, por ignorancia u omisión consciente se dedica a destruir a esos testigos mudos de la historia de la ciudad y que incluso, a las autoridades parece que les importa poco o nada conservar esos viejos edificios y casonas, pareciera que,como suele pasar, pesa mas lo que diga el señor «Don dinero» que la historia tan basta e importante de nuestra ciudad.

Casa Morisca «La Alhambra» (derrumbada)

Ninguno de estos dos aspectos: el origen multicultural de Torreón y su intensa y relevante actividad durante la Revolución han sido tomados por las autoridades para rescatar, ya no solo nuestro patrimonio historico, sino también nuestro orgullo.

Es probable que si conociéramos a profundidad la historia de esta ciudad, y esta región, la gente se hubiera preocupado mas por preservar sus monumentos. Aunque hoy aun existen edificios de gran valor histórico y arquitectónico los cuales, en muchos casos rompen con las formas actuales de las edificaciones del centro, es imposible no pensar en todo lo que se ha y se sigue perdiendo por descuido, omisión y desinterés de las autoridades y particulares. Es fecha que sigue sin existir un plan adecuado que aborde la problemática del centro histórico, ya no solo en términos de imagen urbana, sino también de recobrar la identidad y sentido de pertenencia a nuestra gran ciudad.