Buenos días, tardes o noches, dependiendo de la hora que lean este escrito. He tenido muy abandonado el blog, básicamente porque otros menesteres aparecen y por ende, hay que ocuparse de los mismos. Pero hoy no hablare sobre algún dato histórico, una crítica política, social, etc.; hoy les hablare sobre algo personal, no sobre esas cuestiones “personales” que solo platicarías con tus más cercanos, sino algo personal que te cambia tanto que la necesidad de compartirlo es enorme.

A manera de introducción, comenzare diciéndoles que hace poco más de un año no vivo en Torreón, dejé mi ciudad de origen (tierra bendita) con el fin de cumplir planes que había postergado. Ciclos terminaron y otros empezaron, amores fallidos pasaron de la melancolía al simple recuerdo, como quien recuerda que el día anterior fue a un parque a caminar; viejas amistades que aún permanecen y nuevas amistades que surgieron, nuevas experiencias y nuevos aprendizajes. Vivir solo es una verdadera aventura, por que como toda aventura, te enseña cosas que jamás consideraste, ni siquiera remotamente.

Comenzaría con un mensaje alentador, aunque no lo parezca, le pierdes el miedo a la soledad, (sin insinuar que viviendo solo no necesitaras a nadie ); si alguna vez quisiste un “tiempo para ti”, ¡Felicidades! lo has encontrado, aprendes a vivir contigo, redescubrirse es una de las tareas más laboriosas pero más gratificantes, observas que eres básicamente la mezcla de miles de virtudes y defectos, que eres resultado de tus decisiones y mas que lamentarte por las malas decisiones o congratularte por las buenas, agradeces porque te han llevado a dónde estás, y puedes esbozar una sonrisa, porque pese a las calamidades y gracias a la fortuna, avanzaste, el proceso ha sido doloroso, pero no vano. Aquí has empezado a cambiar.

Es aquí donde esos “sermones aburridos, obvios y repetitivos” cobran todo el sentido del mundo, aquí estás solo, tus actos son tu responsabilidad y donde aprendes que ya no puedes evadir las consecuencias, enfrentarlas es la única opción. Muchos dicen “cuando vives solo vas a saber lo que es sufrir”, y si bien es cierto (aunque solo en parte y solo por un tiempo breve) se les olvida decir que no solo sufres, también aprendes, también cambias. Se sufre por estar alejados de todos y todo lo que conocías, las personas, los lugares, los sabores, etc., extrañas en demasía, pero llega un momento en que, esa nostalgia se vuelve en optimismo, tu principal soporte son tus recuerdos y tu motivo son las ganas de salir adelante, tu crecimiento personal sigue progresando.

Llegan nuevas personas, con ellas nuevas experiencias, nuevas formas de ver las cosas y justo ahí sigues cambiando, creciendo, madurando, cuando te das cuenta que esas experiencias nuevas en unos años se convertirán en nuevos recuerdos que tal vez nunca imaginaste tener o vivir.

Aprender a hacer cosas nuevas, descubrir que eres capaz de hacer tantas cosas y de pronto, tener la sensación que puedes enfrentar al mundo, valerte por ti mismo, enfrentar los problemas recordando la famosa frase “la necesidad es la madre de la invención”. Si te detienes un poco a pensar, te darás cuenta que llega un punto que ya defines las prioridades, antepones la responsabilidad sobre la frivolidad, aquí, mi amigo, has madurado.

Concluyo: Tienes más que ganar que perder cuando sales de tu zona de confort, el mundo es ese monstro que para conquistarlo necesitas primero vencer tus miedos.

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